Por segunda oportunidad nos tocó estar en el Desafío Cabo Froward de Olimpo Producciones. En esta oportunidad con una marea mucho más amigable que la del año pasado, en que se dieron las condiciones perfectas para que a lo largo del camino casi no hubiese playa, lo que significó andar largos trechos con el agua a la cintura y en algunas zonas incluso al cuello.

Pero este año la situación fue distinta, de igual forma con el horario de largada. Este año se adelantó en una hora la partida, lo que significó que a partir de las 5:00 am del viernes 14 de abril (viernes santo) ya estuviésemos corriendo hacia el sur desde el hito geográfico centro de Chile, esto si se considera el territorio antártico. El cambio de horario se hizo buscando que los tres cruces de ríos principales se hicieran con una marea no tan alta, y se logró el objetivo.

La carrera

La carrera transita por todo tipo de terreno, por breves metros después de la largada asfalto, luego un largo camino de ripio que permite entrar en calor y meter algo de velocidad considerando que más adelante ya no será posible. Luego de unos serpenteos del camino de ripio salimos a la playa. Playa con una arenilla muy fina y prensada, lo que hace que sea bastante cómodo correr a la luz de la luna con el Estrecho de Magallanes a nuestra izquierda. A medida que se avanza el terreno va progresivamente cambiando, la arena se transforma en finas piedras que dificultan el camino, luego sectores de rocas en las que se puede correr y algunos sectores rocosos en los que hay que ir más lento por lo peligroso y resbaladizo del terreno.

 

La mayor parte del recorrido que lleva al último punto del continente americano se hace a través de esta orilla de playa del Estrecho de Magallanes, pero en algunos puntos, cuando ya no es posible avanzar por esta orilla es necesario entrar al bosque que corre a nuestra derecha. En este bosque el terreno es completamente distinto. Mucha vegetación bastante cerrada, lo que significa que casi no llegan los rayos del sol y por esto mismo con mucha humedad y barro. En estos sectores es donde tenemos algo de desnivel, pequeñas subidas y bajadas que sumadas al terreno barroso y cerrado hacen que sea muy entretenido de correr. En breves partes nos encontramos con pendientes más fuertes que, al menos yo, las hice caminando. En algunas partes estas entradas al bosques son breves, en otras más largadas, pero en todas muy entretenidas. Nos encontramos con sectores en los que para subir hay sogas, en otros en el suelo hay troncos de madera que algo facilitan el paso y que claramente fueron colocados para evitar hundirte en el barro. En una de las entradas largas a este bosque nos encontramos con una de las partes más bellas. El sector cerrado se abre un poco, lo que da paso a un tipo de vegetación distinta y en nuestros pies la famosa turba. Para los que no la conocen la turba es un material orgánico formado por una masa esponjosa y ligera en la que aún se aprecian los componentes vegetales que la originaron. En algunos sectores correr por esta turba es muy agradable y es similar a estar sobre una esponja mojada y gigante. Sientes como te entierras levemente y genera una especie de vaivén. En otras partes esta turba está más descompuesta y hace que te entierres, incluso hasta la rodilla.

Ya saliendo de este sector de turba entramos al tramo final de playa. Esta última parte es dura, el terreno es muy hostil, mucha roca, mucha humedad lo que hace que el tránsito en este sector sea realmente lento, pero no por eso menos entretenido. Hay que estar atento, atento a lo duro de las rocas, a lo resbaladizo de ellas, a los innumerables troncos caidos en el suelo que debes evaluar si los sortearás por arriba o por abajo. Si lo haces por abajo debes exigirte para agacharte lo suficiente, para que tu mochila de hidratación no quede atascada en el árbol y con cuidado porque el suelo no es amigable tampoco. Si decides pasar el tronco por arriba también es complejo. La marea y la humedad han hecho que los árboles estén completamente lisos y cubiertos de una especie de baba vegetal que hace que sean extremadamente resbalosos. Si apoyas un pie sobre ellos te resbalarás, lo que significa que hay que buscar alternativas o ser muy cuidadoso. Con esto se pretende explicar lo lento del tránsito en esta zona.

Pasado este sector llegamos a la base de la Cruz del Cabo Froward y lugar de meta, pero antes de cruzarla debemos subir hasta la cruz y bajar. Esta subida es dura, con mucha pendiente y llena de barro y turba. A lo largo del camino vemos imágenes del Via Crucis, lo que le da más sentido a hacer esta travesía en viernes santo. En muchos sectores hay sogas para facilitar la subida y también hay una escalera como las de los barcos, es decir, de fierro, muy empinada y con peldaños muy pequeños, así que hay que tener mucho cuidado.

Una vez arriba el espectáculo es maravilloso e impactante. Estás en el último punto del continente americano, acá podemos ver el Estrecho de Magallanes en su inmensidad y una visión panorámica en 180° que conmueve. Más allá solo hay islas y a nuestra espalda mucha vegetación, mucha humedad y una leve neblina. La gigante cruz del Cabo Froward nos recibe y nos obliga a tomar una foto de recuerdo de esta travesía. El fuerte viento y nuestros cuerpos traspirados nos recuerdan que debemos volver a movernos para no enfriarnos. La bajada es rápida, con bastantes caídas pero nada grave ya que caes sobre terreno barroso y muy blando. Una vez abajo cruce de meta y la satisfacción de la aventura cumplida.

 

Amigos en el camino

En esta oportunidad el camino estuvo muy entretenido gracias a la presencia de dos amigos que me acompañaron por al menos dos tercios de la carrera, los más duros, los finales. Fueron una grata compañía y le sumaron mucha simpatía a un recorrido hermoso. Hablo de dos perros de la zona que al parecer están acostumbrados a moverse en esta zona ya que conocían el recorrido como la palma de sus manos, o patas…

Seguridad

El año pasado ya habíamos visto un buen despliegue de seguridad. Este año se redobló gracias a la presencia de dos zodiacs, uno de Kayak Agua Fresca y otro del Faro San Isidro, a los teléfonos satelitales, a la presencia de un doctor a bordo de la embarcación principal y a dos puntos de abastecimiento dentro del recorrido.

Kit

El kit de competencia de este año incluyó una polera de competencia de uso obligatorio, un cortavientos y una bandana. Para los finalistas una medalla y una polera finisher.

Muchas gracias

Nuestros agradecimientos a Marcela Sarmiento y Rodrigo Salas de Olimpo Producciones por hacer carreras que son una experiencia que el corredor recordará, a Enrique Garín del Hotel Rey Don Felipe por la hospitalidad de siempre, a Silvana Camelio, Daniela Garín, Mateo Caceres por el apoyo en ruta, a Rodolfo Soto por las espectaculares fotos, al doctor Rodrigo, al chofer Ivan Parra y a la ciudad de Punta Arenas por siempre recibirnos tan bien.

Las inscripciones para la edición del 2018 ya están abiertas y la fecha será el 30 de marzo. ¡Nos vemos en Desafío Cabo Froward 2018! 

Desafío Cabo Froward 2018

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