Amanece en Santiago el domingo 12 de marzo, y una gran luna llena se comienza a ocultar tras la cordillera de la costa. Me dirijo hacia el Parque Bustamante a participar en la primera versión de Saucony Stgo 21K by Euroamerica. Una prueba organizada por Santiago Runners y Sport Hub y certificada en su distancia por Fedachi, que parece venir en el momento preciso para complementar mi entrenamiento para el eMDS.

Con un trazado que cubre calles en las comunas de Providencia, Ñuñoa, y La Reina, y un desnivel bastante controlado se ve como un gran apronte para el Maratón de Santiago que es la prueba que domina la planificación del primer trimestre de la mayoría de los corredores promedio de asfalto.

La entrega de los kits el día anterior ha sido muy ágil y rápida, y salvo algunas personas que no aparecen en los listados y a las que se les resuelve rápidamente el problema, pronostica un gran evento.

Llego al parque a eso de las 7:20, y observo a un buen número de corredores haciendo su calentamiento, o conversando. Considerando que la largada será en 40 minutos, la verdad es que esperaba que fueran más. Me junto con algunos amigos del equipo de Andesteam, y realizamos algunos ejercicios de soltura articular y calentamiento suave. 10 minutos antes de la largada nos encajonamos todos juntos. Cuenta regresiva puntual y partimos. Luego de un breve tramo hacia el sur por Ramón Carnicer, tomamos Vicuña Mackenna por Rancagua, y tomamos hacia el norte hasta el Puente Pio Nono, de allí subir por Santa María hasta el Puente El Cerro.

En este tramo comenzamos a notar los primeros inconvenientes. Los cruces están controlados casi exclusivamente por banderilleros, los que en no pocas ocasiones se ven superados por los automovilistas. Además las calles están pobremente segregadas, y se deben compartir con automovilistas, y especialmente microbuses, bastante agresivos. Solo a modo de ejemplo, aproximadamente a la altura de Suecia, una micro tomo la pista derecha, la que se suponía reservada para los corredores, y comenzó a avanzar presionando a los competidores a cederle el paso ( las reacciones fueron variadas: un grupo se abrió hacia la izquierda , y los restantes defendieron su espacio e incluso insultando a conductor).

Otro de los inconvenientes que se mantuvo durante todo el evento, y probablemente el de más fácil solución, es el tema de la hidratación. Los puestos eran pequeños y con pocas personas a cargo. Tenían casi exclusivamente agua, la que iban sirviendo en la medida que los corredores llegaban. Es decir, se entregaba un servicio lento y reactivo, por no decir, definitivamente pasivo y deficiente.

La ruta continúa por Nueva Tobalaba, Holanda, Lota, para tomar Tobalaba al sur. Los problemas con los vehículos persisten, y por poco menos de un kilómetro debemos correr detrás de un bus que se ha tomado la pista segregada. Finalmente se da la oportunidad de adelantarlo por la vereda.

Seguimos por Tobalaba hasta Larraín, y de allí comenzamos el descenso. La calle está casi totalmente a nuestra disposición lo que facilita el desplazamiento. Además, que el grupo a esta altura (kilómetro 11) ya se ha disgregado mucho. Por Larraín/Irarrázaval bajamos hasta Av. José Pedro Alessandri (Macul) y por ella nos dirigimos hasta Grecia, para continuar hasta Bustamante y comenzar el tramo final. Toda esta última parte se da en calles mucho mejor controladas, con mayor presencia de carabineros, y una organización muy superior de los espacios de circulación.

En el kilómetro 20 nos encontramos con el último puesto de hidratación y, excepcionalmente, una persona se asoma a ofrecer agua a los corredores al paso. Tomo un vaso sin detenerme y me enjuago la boca para luego tomar un sorbo adicional y descartar el resto. Llevo unos 300 metros apretando el paso, y he decidido continuar con esta estrategia. Visualizo la meta y comienzo a sortear a algunos corredores. Paso el arco cuando el cronómetro está cambiando a 2:07 hrs. Sonrió y elevo los brazos, he logrado uno de mis mejores tiempos para esta distancia.

Deseo agradecer a mi amigo y compañero de equipo Javier Sandoval, con quien realizamos todo este circuito codo a codo, conversando, compartiendo y animándonos mutuamente. Parte del éxito conseguido se debió a este trabajo en equipo. Gracias.

En resumen, presenciamos y vivimos una bella carrera que podría llegar a ser un hito en el calendario de los corredores promedio durante el primer trimestre del año. Pero para eso debe resolver los problemas de logística en cuanto a la hidratación y la seguridad de los corredores. Esto último probablemente se podría lograr con una mayor presencia policial, y banderilleros con mayor personalidad. 

Andres Reisz

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