Anta se convierte en el mayor accionista de PUMA y sacude la industria deportiva mundial.
Una operación estratégica de $1.800 millones
El gigante chino Anta Sports Products Limited acordó la compra de aproximadamente el 29,06 % de las acciones de PUMA en una operación valuada en alrededor de US$1.800 millones, convirtiéndose así en el principal accionista individual de la histórica marca alemana.
La participación fue adquirida a Groupe Artémis, el holding de la familia Pinault, que mantenía su inversión en PUMA desde 2018. La transacción se realizará íntegramente en efectivo, sin que Anta tenga planes de lanzar una oferta de adquisición total, y está sujeta a aprobaciones regulatorias y antimonopolio. El cierre definitivo se espera antes de fines de 2026.
Según información divulgada a los mercados, el acuerdo se cerró a un valor cercano a US$38 por acción, lo que representa una prima significativa respecto de las cotizaciones previas de PUMA y fue interpretado como una fuerte señal de confianza en el futuro de la compañía alemana.
PUMA, en plena etapa de reconstrucción
El movimiento llega en un momento clave para PUMA, que atraviesa un proceso de reordenamiento interno tras un año marcado por cambios de liderazgo, ajustes de personal y una caída en las ventas. La baja en el precio de sus acciones había despertado rumores en el mercado, y Anta vio allí una oportunidad estratégica de largo plazo.
Desde la compañía china aseguraron que PUMA está subvaluada y que su fortaleza de marca, sumada a su legado en disciplinas como el fútbol, el atletismo y el lifestyle deportivo, sigue teniendo un enorme potencial a escala global.
El respaldo de PUMA y la visión compartida
Arthur Hoeld, CEO de PUMA, valoró públicamente la operación y el ingreso de Anta al accionariado. «Reconocemos que Anta Sports ha acordado adquirir una participación del 29,06 % en la compañía. Nuestras prioridades estratégicas están claras: fortalecer la marca a nivel global, ofrecer productos atractivos y conectar con los consumidores de todo el mundo para consolidarnos como una marca Top 3 del deporte», señaló el ejecutivo.
Hoeld añadió que Anta «busca empoderar a PUMA para que pueda desarrollar plenamente su potencial de marca y su herencia», calificando la operación como un voto de confianza en la dirección estratégica de la empresa alemana.
Anta, un gigante global con experiencia en marcas occidentales
Aunque menos conocida para el público general fuera de Asia, Anta es uno de los actores más poderosos del mercado deportivo mundial, con un volumen de negocio que la ubica entre los tres grandes del sector. Su portafolio incluye marcas como Fila, Descente y Jack Wolfskin, además de ser el accionista mayoritario de Amer Sports, el grupo detrás de Salomon, Arc’teryx y Wilson.
Anta ha construido una reputación sólida a partir de un modelo claro: adquirir marcas occidentales, invertir en producto, retail y distribución, y potenciar su crecimiento, especialmente en Asia. El caso de Salomon, que se transformó en un referente global del trail running y el outdoor bajo el paraguas de Amer Sports, es uno de los ejemplos más citados por analistas e inversores.
China, running y el valor estratégico del mercado asiático
Para el universo del running y los deportes de resistencia, China se ha convertido en uno de los mercados de mayor crecimiento del mundo, con un boom sostenido de carreras de ruta, trail running y actividades outdoor. La experiencia de Anta escalando marcas internacionales en Asia fue uno de los argumentos centrales detrás de la operación.
La propia Anta ha reforzado en los últimos años su posicionamiento en el running de alto rendimiento, desarrollando zapatillas con tecnologías como Nitrogen Tech y modelos orientados tanto al entrenamiento como a la competición. Además, ha ganado visibilidad global a través del patrocinio de atletas de élite, entre ellos Kenenisa Bekele, ícono del atletismo mundial.
Sin absorción, pero con influencia
Desde Anta insisten en que no buscan absorber a PUMA ni diluir su identidad. La estrategia apunta a acompañar como socio estratégico, aportando eficiencia industrial, escala global y conocimiento del mercado asiático, mientras PUMA mantiene su autonomía operativa y creativa.
«Anta ya ha demostrado con otras marcas que puede apoyarlas con éxito», explicó Christian Reindl, gestor de cartera de Union Investment y accionista de PUMA, aunque advirtió que la marca alemana todavía enfrenta «un proceso de reestructuración significativo» en el corto plazo.
Un mensaje claro para la industria
Con esta operación, Anta se consolida como puente entre Oriente y Occidente en la industria deportiva y envía un mensaje contundente al mercado: las fronteras tradicionales del negocio se diluyen y el liderazgo global ya no se define solo desde Europa o Estados Unidos.
Para PUMA, el ingreso del mayor grupo deportivo chino como accionista principal marca el inicio de una nueva etapa. Para la industria en su conjunto, el tablero vuelve a moverse. ![]()


