Fernanda Maciel corre 173 km por el Salar de Uyuni en menos de 20 horas y logra un nuevo FKT
La ultrarunner brasileña y atleta de Red Bull Fernanda Maciel estableció un nuevo tiempo más rápido conocido (FKT, por sus siglas en inglés) en el Salar de Uyuni, el salar más grande del mundo. Recorrió los 172,8 kilómetros entre Llica y Uyuni en 19 horas, 50 minutos y 8 segundos, lo que rebaja en 13 horas, 14 minutos y 2 segundos la marca general anterior.
Esa marca, de 33:04:10, pertenecía a su compatriota Valmor Giuseppe Leonardo desde 2023. Maciel cruzó a unos 3.700 metros sobre el nivel del mar y se encontró con agua poco profunda, barro y huecos ocultos tras una tormenta de granizo, antes de terminar en la carretera de entrada a Uyuni.
Un nuevo récord para una especialista en marcas de velocidad
La lista de FKT de Maciel
El récord se suma a una extensa lista para la exabogada ambiental, que vive en Chamonix, Francia. Maciel ha firmado marcas de velocidad en el Aconcagua, el Kilimanjaro, el Monte Vinson, la Pirámide de Carstensz, el Gran Paradiso y los campos de hielo patagónicos de La Vuelta al Hielo. También posee récords femeninos en cinco de las Siete Cumbres del mundo.
El desafío: una ultramaratón a gran altitud
Poco desnivel, mucha altura
La travesía combinó la distancia de una ultramaratón con una exposición prolongada a la altitud. Aunque el recorrido acumula apenas unos 311 metros de desnivel positivo, se ubica a unos 3.700 metros sobre el nivel del mar, cerca de los 3.776 metros de la cumbre del Monte Fuji.
Condiciones más complejas de lo previsto
Una tormenta de granizo convirtió algunos tramos del salar en zonas de agua poco profunda y barro. Además, Maciel halló pequeños huecos con agua bajo la superficie, por lo que debía ajustar constantemente la pisada.
Cómo fue la travesía, paso a paso
La largada y la navegación
Maciel partió a las 05:00 del 28 de septiembre de 2026, bajo el arco de entrada y salida de Llica, en el lado occidental del salar. Llevaba su teléfono con la ruta cargada, la misma trayectoria que usó Leonardo en 2023, y en algunos momentos bajó el ritmo para navegar con precisión.
Agua, noche y orientación
Tras unos 145 kilómetros de salar cruzó una serie de charcos y se detuvo a cambiarse zapatillas y calcetines. «Tenía que prestar atención todo el tiempo a dónde ponía los pies», contó.
Con la noche, el paisaje se volvió más difícil de interpretar. Finalmente, las luces de hoteles y casas en el borde del desierto le dieron una referencia visual hacia Uyuni. Su estrategia fue mantenerse en la ruta marcada, adaptar la velocidad cuando hiciera falta y evitar paradas innecesarias.
Nutrición y ritmo
Después de los primeros 100 kilómetros, su estómago empezó a rechazar la comida, aunque las piernas seguían respondiendo bien a la altitud. Con un paisaje abierto y luminoso que aumentaba la exposición al sol, gestionar la hidratación fue clave.
No siguió un ritmo fijo. «Tuve que adaptar mis piernas a un ritmo en el que mi cuerpo estuviera cómodo corriendo 170 kilómetros en altitud y en un desierto», explicó. En una planicie inmensa y sin referencias, la distancia es difícil de medir, así que evitó mirar el reloj con demasiada frecuencia.
El punto de quiebre y la llegada
Al llegar a la carretera, Maciel descubrió que llevaba 16 horas y 45 minutos corriendo y que bajar de las 20 horas era posible. Pese a una fatiga severa, recorrió los últimos 27 kilómetros por asfalto a unos 10 km/h y llegó a la Catedral de Uyuni a las 00:50 del 29 de septiembre de 2026, con un tiempo de 19:50:08.
Por qué es una hazaña
Fernanda Maciel recorrió 172,8 kilómetros en menos de 20 horas respirando un aire aproximadamente un tercio más delgado que el del nivel del mar. A unos 3.700 metros, cada respiración aporta cerca de un 35 % menos de oxígeno, lo que eleva el costo fisiológico de cada kilómetro.
La travesía exigió mucho más que velocidad. Tuvo que lidiar con la menor disponibilidad de oxígeno, la navegación, la alimentación y casi 20 horas de carrera continua, adaptándose al agua, el barro y los huecos ocultos en un entorno completamente expuesto.
Las palabras de la atleta
Sobre la llegada
«Todo mi cuerpo estaba agotado. Pero seguí empujando. Fue pura fortaleza mental. Mis piernas estaban destruidas, no podía abrir el paso. Sé correr en montaña, pero no en plano. Ya no tenía más fuerza, pero di lo mejor de mí».
Sobre por qué lo hace
«Me motiva hacer carreras duras fuera del mundo de la competencia. Estos proyectos de larga distancia tienen un resultado completamente incierto, y eso me asusta. Pero también me encanta, porque es algo nuevo para lo que tengo que prepararme y conectarme». ![]()




