Bajo la lupa: The North Face Altamesa 300 V2 probada a fondo.
¿Vale la pena la The North Face Altamesa 300 V2?
The North Face vuelve a poner sobre la mesa una de sus propuestas más queridas por la comunidad trail runner. La Altamesa 300 V2 llega como la actualización de un modelo que, en su primera versión, dejaba dudas en cuanto a estabilidad y tracción. Dos años después, la marca ha rediseñado prácticamente todos sus componentes: entresuela, suela, upper y sistema de ajuste, para ofrecer una zapatilla de trail running más ligera, más versátil y con un precio que sigue siendo uno de sus grandes argumentos de venta (160 USD).
Se posiciona como la «hermana pequeña» dentro de la familia Altamesa, una línea pensada para el confort, la larga distancia y la amortiguación, con hormas más amplias que la colección Vectiv, más orientada al rendimiento y a ritmos altos. En esta review recorremos cada parte de la zapatilla —capellada, lengüeta, cordones, suela y plantilla— y contamos cómo se comporta realmente en el terreno.
Primeras impresiones
Lo primero que se nota al sacar la Altamesa 300 V2 de la caja es la reducción de peso: más de 50 gramos menos que la primera versión, quedando en 267 g para la versión de hombre (US M9) y 242 g para la versión de mujer (US W7). Esa rebaja no es un detalle menor, porque cambia por completo la sensación en pie respecto al modelo original, que muchos corredores describían como «voluminoso» e inestable en terreno técnico.
La calidad de materiales sorprende para una zapatilla de gama accesible. El acabado transmite una sensación premium, similar a la que ya ofrecía su hermana mayor, la Altamesa 500 V2, pero en un paquete más ligero y «tradicional». Con un drop de 6 mm y perfiles de 31 mm en el talón y 25 mm en el antepié, la altura de pila se sitúa en un punto intermedio: ni maximalista ni minimalista, ideal para quienes buscan protección sin perder cercanía al suelo.
Capellada / Upper
La zapatilla incorpora un upper de malla técnica sin costuras, ligero y transpirable, pensado para maximizar la ventilación en salidas largas y también en sesiones cortas o exigentes. Esta malla está reforzada con termosellados estratégicos que aportan durabilidad sin añadir rigidez ni peso extra.
Uno de los puntos fuertes del diseño es la puntera reforzada, que ofrece protección adicional frente a golpes con piedras, raíces u otros obstáculos típicos del trail. El talón también gana en consistencia, con un contrafuerte más contundente, mientras que la mediasuela envuelve el pie tanto en la zona interna como externa aportando estabilidad lateral sin recurrir a piezas rígidas.
Eso sí: la horma es amplia y generosa, lo que beneficia a quienes tienen pie ancho o necesitan más volumen, pero puede resultar holgada para pies estrechos, generando cierto deslizamiento en descensos técnicos.

Lengüeta
La lengüeta está integrada con alas internas (gusset) que ayudan a evitar la entrada de polvo, gravilla y pequeñas piedras durante la carrera, un detalle muy valorado en trail running. Además, cuenta con acolchado suave tanto en la lengüeta como en el cuello del tobillo, lo que se traduce en una sensación cómoda desde el primer uso, sin puntos de presión molestos.
Esta construcción tipo «botín interno» contribuye a mantener el pie en su lugar, aunque en pies más estrechos puede no ser suficiente para lograr un bloqueo completo del mediopié, algo que se soluciona ajustando la técnica de atado.
Cordones
El sistema de cordones es el clásico de running, pero con un detalle diferencial: bordes dentados (serrados) que ayudan a que el nudo se mantenga firme durante toda la carrera, evitando que se aflojen en terrenos irregulares. Es un componente sencillo, pero se destaca como uno de sus detalles favoritos de esta segunda versión, ya que permite un ajuste más preciso y seguro sin necesidad de retocar el atado a mitad de ruta.
Suela
Aquí está uno de los cambios más relevantes respecto a la primera Altamesa 300. La suela incorpora la goma Surface CTRL en su segunda generación (SC2), un compuesto que sin ser de los más punteros del mercado, cumple de forma fiable y ahora llega mejorado en prestaciones.
Los tacos, de aproximadamente 4 mm de profundidad, están distribuidos de forma estratégica: en la zona delantera favorecen el impulso y la tracción hacia adelante, mientras que en el talón se invierten para mejorar la frenada y la retención. Este diseño ofrece un buen agarre en terrenos compactos, gravilla, senderos húmedos y zonas con barro ligero, aunque no está pensado para terreno extremadamente técnico o muy embarrado.
Tras más de 60 kilómetros de prueba, la goma se mantiene en buen estado, lo que confirma una mejora notable en durabilidad y tracción respecto a la primera versión, uno de los puntos más criticados del modelo original.

Plantilla y entresuela
La entresuela reemplaza la espuma Dream (presente en modelos superiores de la marca) por una espuma EVA de largo completo, y aquí está una de las mayores sorpresas de esta zapatilla. Lejos de sentirse como una espuma «básica», se trata de una de las EVA más cómodas, reactivas y con mejor rebote que hemos probado en zapatillas de esta franja de precio, acercándose en sensaciones a espumas premium sin encarecer el producto final.
La plantilla, también de EVA ligera y transpirable, complementa esta amortiguación aportando una pisada suave pero con buen retorno de energía, ideal para absorber impactos continuos en terreno irregular sin generar sensación de fatiga en rutas largas. El único matiz es que ese «rebote» inicial se suaviza ligeramente después de las primeras sesiones, aunque sin perder por completo su carácter dinámico.

En terreno
En la práctica, la The North Face Altamesa 300 V2 se comporta como una zapatilla versátil, capaz de rendir tanto en rutas de montaña moderada como en tramos de carretera o gravilla antes de llegar al sendero, algo habitual en las salidas «door-to-trail». La plataforma amplia y la geometría rocker de la mediasuela ayudan a mantener una sensación de estabilidad sorprendente para una espuma tan blanda, permitiendo tomar curvas con cierta confianza incluso en comparación con zapatillas de stack más bajo.
No es una zapatilla pensada para competiciones de alto nivel ni para trails extremadamente técnicos o rocosos, pero cumple con solvencia en la mayoría de las salidas de entrenamiento, rutas mixtas y aventuras de montaña sin complicaciones excesivas. La ligereza ganada en esta segunda versión se nota especialmente en salidas largas, donde el peso extra suele pasar factura.
Consideraciones finales
La The North Face Altamesa 300 V2 consigue lo que muchas zapatillas de su rango de precio no logran: sentirse premium sin serlo en el papel. La combinación de una entresuela EVA sorprendentemente cómoda, una suela Surface CTRL SC2 mejorada y un upper ligero y bien construido, la convierten en una de las opciones más completas del segmento de trail running accesible.
Su punto débil es el ajuste: la horma amplia, pensada para pies anchos o de mayor volumen, puede quedar algo holgada para quienes tienen pie estrecho, generando cierta inseguridad en descensos técnicos. Si este es tu caso, vale la pena considerar bajar media talla o prestar especial atención al atado.
Para el resto de corredores y corredoras, especialmente quienes buscan una zapatilla fiable para acumular kilómetros entre caminos, senderos y montaña moderada, la Altamesa 300 V2 se posiciona como una de las mejores relaciones calidad-precio del catálogo actual de The North Face, y una firme candidata a zapatilla de rotación para todo tipo de entrenamientos.
En Chile está disponible en el sitio oficial de The North Face por un precio de $159.990 con despacho express gratuito incluido.
Ficha técnica resumida:




