Ejercicio en invierno: la clave no es entrenar más, sino entrenar mejor.
Invierno y actividad física
Con la llegada del invierno crece también la preocupación por fortalecer las defensas y prevenir las enfermedades típicas de la temporada. Muchas personas responden a esto intensificando su actividad física, pero especialistas advierten que entrenar en exceso —sobre todo si se descuida el descanso— puede tener el efecto contrario al buscado.
Si bien el ejercicio moderado favorece el correcto funcionamiento del sistema inmune, los entrenamientos de alta intensidad o de volumen excesivo generan un estrés adicional para el organismo. Este punto cobra especial relevancia en los meses fríos, cuando el cuerpo ya debe lidiar con una mayor circulación de virus respiratorios.
«Durante el invierno es especialmente importante encontrar un equilibrio. El ejercicio puede ser un gran aliado para la salud, pero cuando la carga de entrenamiento supera la capacidad de recuperación, el organismo destina más recursos a enfrentar ese estrés y puede verse afectada su respuesta inmune», explica Fúlvia G. Hazarabedian, nutricionista de Bio Ritmo.
Las defensas también se entrenan fuera del gimnasio
El ejercicio no es el único factor que incide en la salud inmunológica. El sueño, la alimentación y el descanso cumplen un rol igual de determinante. Durante la noche, el organismo activa procesos esenciales para la recuperación muscular y la regulación de los mecanismos asociados a las defensas.
«Muchas personas se enfocan en mantener su rutina de entrenamiento durante el invierno, pero olvidan que la recuperación es parte del proceso. Dormir bien, respetar los días de descanso y escuchar las señales del cuerpo son medidas igual de importantes para mantenerse saludable», agrega la especialista de Bio Ritmo.
Recomendaciones para entrenar sin bajar las defensas
Para quienes quieren mantenerse activos durante los meses más fríos sin descuidar su sistema inmune, los expertos recomiendan:
- Mantener una frecuencia de entrenamiento acorde al nivel físico de cada persona.
- Respetar los días de descanso y recuperación.
- Priorizar una alimentación equilibrada y una adecuada hidratación.
- Dormir entre siete y nueve horas diarias.
- Reducir la intensidad del entrenamiento ante síntomas de enfermedad o fatiga acumulada.
Entrenar mejor, no entrenar más
«Cuando hablamos de fortalecer el organismo durante el invierno, no se trata de entrenar más, sino de entrenar de forma inteligente. La combinación entre ejercicio, descanso y recuperación es la que realmente permite cuidar la salud y mantener las defensas en buen estado», concluye Hazarabedian. ![]()




