Ejercicio y salud mental: 20 minutos de actividad física pueden marcar la diferencia contra el estrés.
Constancia sobre intensidad
El aumento sostenido de las exigencias laborales, académicas y personales ha convertido al estrés y la fatiga en protagonistas del día a día de miles de personas. Frente a este escenario, la actividad física se consolida como una de las herramientas más efectivas, y accesibles, para proteger la salud mental.
Los especialistas coinciden en que moverse no solo tiene beneficios físicos evidentes, como fortalecer el cuerpo o mejorar la condición general. También cumple un rol clave en la regulación emocional: ayuda a mejorar el estado de ánimo, aumenta los niveles de energía y favorece un descanso de mejor calidad.
«No necesitas entrenar una hora»: la clave está en la constancia
Jorge Pizarro, gerente técnico de Smart Fit Chile, explica que uno de los errores más comunes es postergar el ejercicio justamente en los momentos de mayor estrés, cuando más falta hace.
«Cuando estamos estresados o con mucho trabajo, muchas veces dejamos el ejercicio para después. Pero justamente en esos momentos es cuando más puede ayudarnos. No necesitas entrenar una hora todos los días. Con 20 o 30 minutos de actividad física ya puedes reducir el estrés, mejorar tu estado de ánimo y recuperar energía. Lo importante es moverte y mantener la constancia», señala el experto.
Cuatro hábitos clave para cuidar la salud física y mental
Con base en su experiencia, Pizarro entregó cuatro recomendaciones para quienes buscan usar el ejercicio como aliado frente al estrés cotidiano:
1. Muévete todos los días, aunque sea poco. Una caminata, una rutina funcional o una sesión breve de 20 a 30 minutos pueden generar un impacto positivo en el bienestar físico y emocional. La constancia importa más que la duración.
2. Prioriza el descanso. Dormir bien también es parte del entrenamiento. «Entrenar y descansar adecuadamente favorece la recuperación física y mental. Si un día te sientes demasiado cansado y mentalmente agotado, el mejor entrenamiento será descansar ese día», indica el especialista.
3. No entrenes al máximo todos los días. Alternar jornadas de mayor intensidad con sesiones más suaves permite evitar el agotamiento y favorece un progreso sostenible, ya que el cuerpo necesita tiempo para adaptarse al esfuerzo físico.
4. Entrena acompañado cuando sea posible. Compartir la actividad física con amigos, familiares o en clases grupales aumenta la motivación y la adherencia al ejercicio, además de transformarlo en una instancia de conexión social que también beneficia la salud mental.
El equilibrio, la clave del bienestar
Para Pizarro, el bienestar no depende únicamente de cuánto se entrena, sino de encontrar un equilibrio entre movimiento, descanso y hábitos saludables.
«El ejercicio debe ser una herramienta para sentirse mejor, no una fuente adicional de presión. Escuchar al cuerpo, respetar los tiempos de recuperación y mantener una rutina sostenible en el tiempo son claves para cuidar tanto la salud física como la mental», concluye el gerente técnico de Smart Fit Chile. ![]()




