Cómo mejorar en running: La guía de Ronhill para correr más y mejor.
Rompe el estancamiento
Ver el progreso es una de las grandes satisfacciones del running. Para algunos, mejorar significa completar el primer kilómetro sin detenerse. Para otros, romper su marca personal en su distancia favorita. Incluso puede ser tan simple como llegar hasta el final de la calle sin parar.
La marca británica Ronhill aborda una pregunta clave: ¿qué hacer cuando el progreso parece estancarse? ¿Cómo salir de la meseta, correr más rápido, ganar resistencia o cubrir mayores distancias? La respuesta, explican, está en volver a los fundamentos y entrenar con inteligencia.
Evalúa tu punto de partida
El primer paso para mejorar es establecer una línea base clara y honesta. Ronhill recomienda tomar nota de aspectos como:
- Cuántas veces corres por semana.
- Distancia promedio semanal.
- Ritmos que manejas con facilidad.
- Ritmos que te resultan exigentes.
- Tu rendimiento habitual en una ruta conocida.
Además, sugieren sumar datos como frecuencia cardíaca en reposo, calidad del sueño y registro de comidas. Este seguimiento permite detectar patrones y entender cómo influyen factores como la alimentación y el descanso en el rendimiento.
La consistencia como motor principal
Si hay un factor determinante en la mejora del running, es la constancia.
Para principiantes, entre dos y cuatro sesiones semanales pueden ser suficientes. Corredores más avanzados pueden beneficiarse de hasta cinco entrenamientos por semana. La clave está en evitar aumentos bruscos de volumen o intensidad. El progreso debe ser gradual y sostenible.
Entrenar más inteligente (no solo más duro)
El concepto «trabaja más inteligente, no más duro» también aplica al running. Una combinación equilibrada de rodajes suaves, sesiones intensas y trabajo de fuerza permite optimizar la forma física y reducir el riesgo de lesiones.
Sesiones de velocidad y resistencia
Ronhill propone incorporar distintos estímulos:
- Strides antes de sprints: zancadas largas y controladas como activación neuromuscular previa a trabajos rápidos.
- Entrenamientos en cuesta: fundamentales para fortalecer gemelos y glúteos, además de mejorar la resistencia.
- Fartlek: método sueco de «juego de velocidad», que alterna ritmos rápidos y suaves sin una estructura rígida.
- Intervalos y tempo: sesiones estructuradas que trabajan ritmos exigentes de manera controlada.
Técnica y forma de carrera
La técnica es lo que diferencia a un buen corredor de uno excelente. Una postura erguida, ligera inclinación desde los tobillos, hombros relajados y brazos cerca del cuerpo son algunos de los puntos clave.
También es importante prestar atención a la cadencia. Un ritmo de pasos ligeramente más rápido puede mejorar la eficiencia y el impulso, mientras que cadencias demasiado bajas pueden resultar menos eficientes y más demandantes.
Para quienes tienen dudas sobre su mecánica, un análisis de pisada puede aportar información valiosa y prevenir futuras lesiones.
Nutrición, hidratación y descanso: El progreso invisible
Gran parte de la mejora ocurre durante la recuperación. Es en el descanso cuando el cuerpo asimila los estímulos del entrenamiento y se adapta.
Ronhill enfatiza:
- Programar días de recuperación.
- Mantener una hidratación adecuada, incluso llevando agua en sesiones más largas.
- Consumir un snack con carbohidratos y proteínas antes de entrenamientos exigentes.
- Priorizar el sueño con horarios regulares y buena higiene del descanso.
«El verdadero progreso sucede cuando descansas», subraya la marca.
Adaptar el enfoque según tu nivel
No todos los corredores deben entrenar igual.
- Si estás empezando desde cero: combinar caminata rápida con trote suave tres veces por semana.
- Si estás estancado: introducir nuevos estímulos, más volumen o mayor intensidad.
- Si te preparas para una carrera: planificar entre 12 y 16 semanas de preparación progresiva. Para un 5K, incluir intervalos cortos; para un maratón, trabajar el ritmo objetivo y rodajes progresivos.
Mide el progreso con perspectiva
La mejora no siempre se percibe de una sesión a otra. Por eso, Ronhill recomienda observar tendencias semanales o mensuales.
Algunas herramientas útiles:
- Reloj GPS o app de running para registrar distancia, ritmo y frecuencia cardíaca.
- Notas sobre sensaciones, energía y recuperación.
- Registro de factores externos como clima, sueño y alimentación.
- Repetir una misma ruta cada 4 a 6 semanas para comparar resultados.
La conclusión es clara: mejorar no depende del punto de partida, sino de la estrategia, la constancia y la paciencia. ![]()


